Los triunfos no son eternos…ni en Roma
Fernando Verdasco ha culminado tres semanas de ensueño en tierra batida con otra soberbia actuación en el Masters 1000 de Roma. El madrileño ha caído en semifinales ante David Ferrer por 7-5 y 6-3 después de que su cuerpo le dijera basta cuando iba ganando 5-1 en la primera manga. Los tenistas no son máquinas, sino humanos y a Fer le pasó factura todo el esfuerzo acumulado en Montecarlo y en Barcelona, donde conquistó el título de forma brillante. Los triunfos no son eternos…ni en Roma. Eso sí, el mérito de su concurso en la tierra batida del Foro Itálico está fuera de toda duda, sabiendo dominar los partidos en los momentos claves hasta el duelo contra Ferrer. Las más de tres horas del partido de cuartos ante Djokovic, donde Fer lo dio todo para ganarle la partida al número 2 del mundo, agotaron sus reservas. ¡Pero qué partidazo hizo ante Nole! Le superó en la primera manga en el tie-break, cuando debe salir el talento y la concentración, donde cualquier punto desequilibra la balanza, donde se demuestra quién tiene más madera de campeón; y supo reponerse al aumento de nivel que presentó el serbio en el segundo set y que forzó un tercero que, a priori, debía perjudicarle al madrileño. Pero no. Verdasco no renunció a la batalla. Aceptó el desafío y salió vencedor de un intercambio de golpes entre primeros espadas. Estar tres semanas seguidas entre los cuatro primeros no es fácil y eso es algo que él ha conseguido. Este es el camino para seguir creciendo.





























