Cuando Agüero se pone el mono de obrero
El Atlético de Madrid marcó hoy cuatro goles y ninguna de ellos fue obra de Agüero. ¿Por qué?, podría preguntarse mucha gente. Pues porque los jugadores grandes saben también poner el mono de obrero cuando la situación lo requiere. La visita del Deportivo de la Coruña no era, a priori, un envite demasiado complicado. Forlán estaba falto de confianza. Blanco y en botella. Le tocaba al uruguayo aumentar su cuenta goleadora. Pero es ahí cuando el Kun dejó muestras de su valía. Supo cambiar el chip y se dedicó a asistir a sus compañeros o a presionar a la defensa rival para provocar errores que luego se convertirían en gol. Sergio no es sólo un hombre gol. Es mucho más. Y lo seguirá demostrando.
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