Ni Messi pudo evitar el desastre: Bolivia 6 Argentina 1
Cuando uno pierde 6-1 le quedan pocas cosas que decir. Es evidente que los calificativos pueden ir desde tropiezo (el más suave) a vergonzoso (el más grave), pero lo único que puedo asegurar es que una selección como Argentina no se puede permitir el lujo de encajar una goleada de este tipo ante ningún rival ni en ninguna circunstancia. Hablar ahora de que la altura de La Paz ha beneficiado a Bolivia me parecería de chiste malo. Por mucho que pueda afectar al organismo de los futbolistas, la actitud que he visto en algunos futbolistas argentinos hoy es indigna, como para no lucir más esa elástica. Ni Messi ha podido evitar el desastre. Comenzó el partido muy activo, con chispa, brindándonos un par de jugadas marca de la casa que a punto estuvieron de convertirse en gol, pero conforme comprobó que el sistema defensivo de Maradona hacía aguas con jugadores como Papa o Demichelis sacando a relucir sus deficiencias, el doble pivote Mascherano-Gago incapaz de tapar los huecos ofensivos de Bolivia en tres cuartos de cancha, Maxi totalmente perdido y Tévez totalmente fundido desde el minuto 5, fue desmoralizándose hasta el punto de contagiarse por momentos y bajando los brazos en un actitud impropia de él (todo hay que decirlo). ¿Y Maradona? ¿Por qué no ha reaccionado antes desde el banquillo? Lo he visto demasiado pasota, como asumiendo lo que se le veía encima. ¿Por qué no ha sacado a Agüero para acompañar a Leo en la delantera como ante Venezuela? Messi tiene que jugar en la banda. Lo digo en el Barcelona y lo reafirmo en la selección. De ‘9′ puro se encuentra más perdido y él es un jugador que necesita sentirse en contacto con la pelota para tirar paredes, driblar. Sin el balón, Leo no se siente vivo. En fin, habrá que pasar página, pero Argentina ha dejado pasar una gran ocasión para aclarar su futuro en el Mundial y ya no se puede permitir ni más tropiezos ni más partidos como el de hoy.




















