De La Tablada a La Masía
La vida de Leo Messi es la historia de un pequeño futbolista predistinado a ser grande, muy grande. Nacido en el seno de una familia modesta del barrio de La Tablada, al sur de la localidad argentina de Rosario, Messi aprendió a darle a la pelota a la vez que daba sus primeros pasos sin tener que agarrarse de la mano de su madre o de su abuela. Pese a que no era mal estudiante, su único pensamiento estaba en el balón. Lo tenía tan claro que con sólo ocho años tuvo la valentía y el coraje suficiente para llevar a cabo un tratamiento hormonal imprescindible para poder desarrollar un crecimiento físico normal que le permitiera medirse de tú a tú con los más grandes. Lo que nadie sabía es que él era el más grande. Cada noche Leo se sentaba en su cama y se inyectaba la dosis pertinente en sus dos piernas. Sin pestañear, con el mismo desparpajo y corazón con el que más de una década después deja a sus rivales en el camino, tirados en el piso, preguntándose cómo es posible que alguién tan menudo lleve algo tan inmenso en su interior.

















