
Leo Messi es un hombre de principios y de palabra. Tan brillante en el césped como sacrificado y disciplinado fuera de él. A Messi no le gusta ser más que nadie. Ya puede coleccionar títulos colectivos e individuales que él se va a considerar uno más del grupo. Y si el grupo empieza a trabajar mañana para preparar la temporada 2009/2010, él desea comenzar con el grupo. Estaba citado para empezar la pretemporada el lunes que viene pero tomó ayer un avión desde Buenos Aires rumbo a Barcelona y ya está en la Ciudad Condal para ponerse a las órdenes de Guardiola cuando haga falta. Incluso está deseando montarse en el avión que cogerán sus compañeros hacia Londres para los primeros días de trabajo y puede reencontrará con sus compañeros esta tarde, aunque habrá que ver cuál es la opinión de Guardiola, escrupuloso en todos sus planes y que ha demostrado con creces que está muy pendiente de la evolución física de Messi. Quizá quiera detener las ganas de trabajar de Messi por temor a posibles sobercargas en el futuro o quizá esboce una sonrisa de oreja a oreja por contar con un futbolista como Leo, un ejemplo de superación para todos sus compañeros. Por cierto, el próximo puede ser Ibrahimovic, delantero del Inter que puede venir al Barcelona en un traspaso en el que se marcharía Eto’o. Y es que uno de los principales reclamos que tiene Zlatan para vestir de azulgrana es jugar junto a Messi, el sueño de cualquiera en estos momentos.