–¿Cómo van tus molestias de espalda?
–Todavía persisten, no me siento del todo bien. Pero mejoro poco a poco, y espero encontrarme perfectamente para los playoff.
–Pese a ese dolor, y a algún contratiempo más, ¿cómo evalúas hasta hoy tu aventura americana en Portland?
–Está siendo un año increíble para mí. Cuando acabe la temporada me daré cuenta de todas las cosas positivas que me están sucediendo. Eso sí, a estas alturas estoy notando cansancio tanto físico como mental, porque no es fácil tratar de dar siempre el máximo. Ese está siendo mi principal aprendizaje en este primer año.
–El trasiego de partidos y viajes debe de ser brutal.
–Sí, la diferencia con respecto a Europa es abismal. Allí tienes transiciones de una semana entre viaje y viaje. En Estados Unidos juegas un partido, te metes en un avión y cuando aterrizas ya estás jugando el siguiente.
–Y encima va Ariza y te deja KO hace unas semanas con un golpe que dio la vuelta al mundo.
–¡Vaya! Es una experiencia para olvidar. Le doy gracias a Dios que no me pasara nada importante, porque la acción fue contundente. Me tuvieron que hospitalizar, pero tuve mucha suerte. Recuerdo la jugada: era difícil de prever que aquello pudiera suceder. Pero intento olvidarlo.
–¿La fortaleza mental para aguantar tantos partidos es la principal preocupación?
–Eso, y la capacidad física. Desde que llegué a Portland estoy desarrollando un juego más físico, y tengo años para perfeccionarlo. También son importantes los mecanicismos, aprender cómo juega tu equipo. Pero estoy tranquilo porque este primer año está siendo de transición.
–Aún así, fue el primer europeo en participar en el concurso de mates del All-Star. ¿Aún está molesto porque le dejaran fuera de la final?
–Ese enfado me duró tres segundos. Me recuperé para disfrutar del resto del All-Star.
–Sí, pero menudos tres segundos de enfado, ¿no?
–Sigo creyendo que merecía más puntuación de la que me dieron en el mate con Pau (Gasol), pero el balance que debo realizar es que no hice el ridículo, que estuve a la altura.
–¿Y Portland? ¿Hasta dónde puede llegar este año?
–Tenemos que ponerlo todo para hacer un buen playoff. Ése es desde luego mi objetivo personal.
–La otra cara de la moneda en Portland es Sergio Rodríguez. ¿Cómo lo ve?
–Ahora las cosas le van algo mejor, está entrando un poquito más en acción. Le veo que está teniendo más confianza en sí mismo. Es lógico, porque no es fácil jugar pocos minutos. Está llamado a revolucionar muchos partidos. Por ese camino debería ser un jugador importante para nosotros.
–Y Rudy, ¿qué se propone a medio y largo plazo?
–Quiero asumir más responsabilidad en Portland. Quizá no será el rol que tenía en el Joventut, pero sí quiero ser el que soy en la Selección. Así es como pretendo ayudar. Me gustaría tener más la pelota, pero para ser mi primera temporada en un equipo de playoff, el balance no está nada mal.
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