Rudy Fernández: su historia
La historia de Rodolfo Fernández Farrés es la historia de un niño de Mallorca nacido para triunfar en el deporte y al que la tradición familiar le empujó hacia el baloncesto. La primera vez que Rudy -como siempre le han llamado- caminó en su vida fue en una cancha de baloncesto persiguiendo un balón. Siempre tuvo un talento innato para cualquier deporte de pelota, pero el baloncesto lo lleva en la sangre. Su padre, Rodolfo, y su madre, Maite, habían sido jugadores de baloncesto y su hermana, Marta, seguía sus pasos cuando Rudy tuvo que decidirse definitivamente por uno.
Desde pequeño apuntaba maneras. Era un niño muy activo y le encantaban los deportes. Con 3 ó 4 años le volvía loco montar a caballo en la finca de unos amigos. También jugó al fútbol 7 y hasta el Mallorca lo quiso fichar con siete años. El problema que tenía con el baloncesto era que no podía tener ficha federada hasta los 9 años, por lo que durante dos años estuvo desplegando su destreza con los pies. El resultado fue inmejorable. Jugaba de delantero y las dos temporadas que estuvo su equipo ganó el campeonato, siendo él pichichi el segundo de ellos. Pero el baloncesto siempre le tiró más y terminó inscribiéndose en la cantera del San José Obrero, equipo de la barriada del Rafal de Palma de Mallorca. ¡Y gracias a Dios que tomó dicha decisión! Ese talento innato le llevó a fichar por el Joventut con once años. Rudy tuvo ofertas de seis equipos de la ACB pero eligió el Joventut porque a sus padres les pareció que el entorno era el mejor para formarle como jugador y como persona. La decisión fue un total acierto. El resto de su carrera ha sido vertiginosa. Jugó en las diferentes categorías de la selección y se dio a conocer entre los seguidores de los jugadores más jóvenes.
En el torneo de L’Hospitalet de 2003 encandiló a todo el mundo y subió al primer equipo en la ACB en la temporada 2003-2004, aunque ya había disputado minutos en 2002 con Manel Comas como entrenador. En La Penya le ayudaron a madurar, sobre todo Aíto García Reneses, el técnico que más le ha marcado en su carrera deportiva. Recuerdo cuando Aíto le convenció para que no se marchara a la NBA excesivamente joven; le sugirió que se consolidara en Europa, que fuera una estrella y después iniciara su sueño. Y a partir de ahí, el propio Rudy se ha encargado de llenar de páginas gloriosas esta historia.

















